6 meses tiene mi vida…

Si he de ser sincera hace muchos meses que no escribo porque me falta tiempo para este tipo de cosas y porque todo lo que se me ocurre contaros es de un rosa pastelón subido que no veas.
Y es que como dicen las famosas estoy viviendo un momento muy dulce (podéis vomitar, lo entiendo) pero es que es la pura realidad. Y yo, que no quiero pecar de desagradecida con la vida, pues lo disfruto.

Porque la vida no solo me ha regalado una princesa. Me ha regalado la oportunidad de disfrutar de ella 24 horas al día. Sin prisas, sin agobios, a tiempo completo. Porque poder hacer las cosas a mi manera, en este preciso momento, me hace sentir afortunada.

Y eso no quiere decir que no haya una parte “menos dulce”, pero ¿quién puede pensar en el sueño o el cansancio cuando tienes frente a ti lo mas importante y bonito que has hecho jamás?

Hoy es un día especial. Hoy hace 6 meses que mi vida cambió para siempre, que mis prioridades jamás volverán a ser las mismas, que nunca más podré dejar mi mente en blanco porque ella siempre estará presente. 6 meses que sólo necesito mirarla para ser feliz.

Sofía ha cambiado mucho, está dejando de ser un bebé para convertirse en una niña con muchas ganas de jugar y de que los que hay a su alrededor le hagan caso. Cada día es una nueva experiencia, una nueva sensación para ella, un nuevo sabor…

Por ahora me despido, sin antes prometeros que volveré aunque os aviso que los temas de los que hable os pueden resultar un tanto aburridos a no ser que tengáis un mocoso cerca o planeéis tenerlo. Y es que admitámoslo, como buena madre que se precie no sé hablar de otra cosa.

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Sofía haciéndose mayor 🙂

Mi bebé ya no llora, grita…

La percepción del tiempo es algo muy extraño y confuso. Sofía nació hace 3 meses y aunque parece que fue hace mucho… Ha crecido tan rápido!!
Durante estas semanas de adaptación todo ha ido mejor de lo que nunca imaginé. Ella está sanita, es muy buena, es hermosa… Y está hermosa también…
Me hizo falta poco tiempo para darme cuenta de mis verdades verdaderas en cuanto a maternidad, como que no existe pudor cuando tu hija tiene hambre o que tu cama siempre es lo suficientemente grande para tres.
Cada mujer al ser madre debe encontrar sus verdades lo antes posible y sentirse cómoda con ellas. Nada de lo que el resto de gente opine o intente convencerte te valdrá de nada.
Yo, casi desde el primer día, me siento cómoda siendo madre. Me siento feliz, segura… Casi como en un anuncio de compresas!!
Y es que no es para menos. Mi bebé de 3 meses recién cumplidos decidió madurar hace unas semanas lo cual iba ligado a dormir la noche de un tirón, pasar largos ratos entretenida sin tener que estar en brazos o regalarnos durante todo el día cientos de sonrisas. Y aunque seguimos trabajando en que quiera dormir solita o que coma con bibe, no puedo quejarme.
Una experiencia en la que, aunque pueda parecer sacrificada, siempre recibirás mas de lo que tu das. Sin ninguna duda.
Sofía ha hecho que no me sobre un segundo, ha hecho que me quede en tercer o cuarto plano, ha vuelto mis ojeras mas oscuras o mi cuenta corriente mas ligera. Y aun así solo puedo pensar en que ha hecho mucho mejor mi vida.
Mi conclusión de esta primera etapa superada podría ser que ser madre no es algo imprescindible o vital. “Sólo” es algo único…

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Sofía hace 3 meses todavía en el hospital 🙂

PD: En estos 3 meses no he tenido tiempo para pararme a escribir de algo que no sea ella. Las prioridades es lo que tienen. Aun así en septiembre, y después de mis primeras vacaciones con mi niña, mas y mejor 🙂

Volando voy y volando vengo…

Cuando se habla de bebes todo el mundo coincide en que se pasa volando. Y no podría estar mas de acuerdo… Recién acabada la famosa cuarentena, recuperada casi al 100% y con una preciosidad entre mis brazos parece que fue ayer cuando estaba esperando como loca conocer a mi niña.
Pero es que desde que volvimos a casa ha sido todo un no parar. Me faltan horas en el día para hacer todo lo que debo y lo que me gustaría. Y las pocas horas que tiene se me pasan tan rápido que ni me entero. Y es que la lista de tareas cada vez es mas complicada:
– Atender la casa y mantener un mínimo de orden y limpieza mientras un bebe hambriento te pide teta a todas horas o que lo tengas en bracitos porque la cuna parece que le pincha en el culo…
– Llevar una rutina mas o menos normal sin que parezca que cada vez que sales de casa te acabas de despertar ya que el peine y el maquillaje es en lo ultimo en lo que piensas.
– Disfrutar de esas visitas de amigos que tanto agradezco…
– Sacar tiempo para la familia que se muere por estar con Sofía.
– Decirle hola a mi marido y pasar un rato minuto y medio de tranquilidad a su lado.
Sí, se pasa volando… Hay tantos momentos que disfrutar, tantos recuerdos que quieres absorber y al mismo tiempo tantas obligaciones que no podría estar mas agradecida a la familia que tengo, siempre dispuesta a echarme una mano o las que hagan falta. Manos para que no me preocupe por las lavadoras o manos para que pueda dormir siestas reparadoras…
Estoy intentado, al igual que hice el día de mi boda, disfrutar cada instante y no pasar por esto sin darme ni cuenta como muchas veces nos sucede. Sé que cometeré errores, que todo el mundo no estará de acuerdo con mis decisiones pero cada día que pasa ya no se repetirá y en eso es en lo único que pienso cuando Sofía llora deseando que su mamá la coja en brazos aunque ello signifique no tener ni un instante para mí porque cada segundo con ella cuenta.

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1 mes con ella :)

Ha pasado un mes desde que mi hija nació. Quizás los mejores 30 días de mi vida. Sin duda, lo más importante que he hecho jamás.

Y es que cada vez que la miro, que la beso, que la alimento, que la cuido, que la mimo… Me siento afortunada, feliz, dichosa, completa. Siento que he triunfado en la vida…

Todos sabemos que tener hijos te cambia la vida. Lo vuelve todo del revés y casi toda tu existencia muta para adaptarse a esa nueva personita que habita en tu vida. De pronto las cosas materiales, las cosas del día a día carecen de importancia. Sólo deseas una cosa. Que ella esté bien.

Aun así, no por haber sido madre significa que te conviertas en un ente extraño. Sigo teniendo ganas de reirme, de sentirme guapa, de seguir viajando, de seguir viviendo. Sólo que ahora, ella, condiciona el 100% de mis planes. Es mi prioridad, es lo que me da luz, es lo que hace que su papá y yo estemos todavía más unidos si cabía.

Sí, un mes con ella y ya le debo la vida. Le debo mi felicidad y cada una de mis sonrisas. Y aunque esté cansada, necesite como el agua una cura de sueño o haya dejado de comer relajadamente, con dos manos y a mis horas… Sólo puedo pensar en que decir que compensa es quedarse muy corto.

Mi objetivo, vivir cada día al máximo. Vivir cada baño, cada toma, cada detalle, cada momento con ella porque esto pasará muy rápido. Pero sin duda, este mes sólo ha sido un adelanto de todo lo que está por venir.

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Donde dije digo, digo Diego…

Como suele ocurrir en algunas ocasiones en las que somos primerizos y la inexperiencia es parte importante del asunto… Pensamos que las cosas serán de una manera y acaban siendo completamente distintas. En mi caso, he tenido que cambiar de idea sobre algunos aspectos relacionados con la maternidad y como os prometí aquí estoy para contaros en que cosas me he mantenido firme y en que cosas dije digo y ahora digo Diego.

Primeras visitas (Pasados unos días y en casa)

Creo que fue una de las mejores decisiones que tomamos. En nuestro caso pudimos disfrutar de una estancia en el hospital tranquila, de completa adaptación y sin preocupaciones. Pasados unos días yo me he encontrado bien para empezar a recibir visitas y están siendo muy placenteras puesto que nos morimos porque todo el mundo conozca a nuestra pequeña.

Lactancia Materna (En privado)

Primer aspecto donde he de decir “me equivoqué”. Muchas mamás, y no mamás también, me decían que cuando llegara el momento no tendría reparo en dar el pecho delante de la gente. Yes que antes de nacer Sofía, dar el pecho en público era una opción que ni siquiera contemplaba. Mi forma de ser y el pudor se apoderaban de mí y hacían que lo viese completamente inviable.

Pues no. Desde el primer día algo cambió en mi cabeza. El cansancio y la reubicación de prioridades ha hecho que la vergüenza pase a un segundo plano. La primera sorprendida, YO.

Lactancia Materna (Sin horarios)

Completamente de acuerdo si no fuera porque mi hija es una pequeña tragona y según la pediatra he de entretenerla un poco. Si fuera por ella andaría con la teta fuera 23 horas y 50 minutos al día. Y aunque si me lo pide con mucha insistencia no me puedo resistir intento que las tomas no sean cada menos de dos horas.

En cuanto al chupete, aun sabiendo que no se aconseja hasta pasado el mes, la primera noche que pasé con ella ya me dí cuenta que este sería un gran aliado para mí. Los motivos son evidentes y es que el bendito invento me sirve para entretenerla muchas veces. Suerte que a Sofía no hay nada que consiga malograr la buena instauración de la lactancia.

La hora de dormir (No al colecho)

Si llegan a decirme que iba a dormir con ella en nuestra cama (aunque sólo hayan sido las dos primeras semanas) no me lo hubiese creído. Siempre había pensado que me daría miedo aplastarla y que no era una práctica que trajese nada bueno.

El primer día que dormimos en casa yo seguía sin encontrarme bien. Además. la ansiedad se apoderó de mí y sólo podía estar mirándola allí, en su minicuna, ayudándome de la luz que me proporcionaba el móvil. Cuando me dí cuenta de la noche que me esperaba y casi sin pensarlo me la metí en la cama sin saber que dos semanas más tarde sería a mí a quien le costase tomar la decisión de acostarla en su cuna. Durante los primeros 15 días ha dormido entre su papá y su mamá y, la verdad,  ha sido una experiencia muy placentera, tanto que la que tenía pelusilla de no seguir durmiendo con ella era yo.

Peso (15 razones para cuidarse)

En este caso he de decir que me equivoqué pero, evidentemente, no me importa. Y es que aunque pensaba que quitarme los kilos cogidos durante el embarazo no sería moco de pavo, nada más lejos de la realidad. Ya sea por genética, por potra o por tener un bebé alimentándose de mí como si no hubiese mañana, me ha costado 7 días (ni uno más ni uno menos) perder los 15 kilos. Y aunque falta firmeza en mi abdomen jamás pensé que podría comerme cada uno de los bombones que me trajesen las visitas. ¡Toda una suerte!

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Sofía con dos semanas 🙂

Historia de un parto

El día 24 finalmente me dirigí hacia el Hospital La Fe donde en menos de dos horas había ingresado, me habían reconocido y habían decidido romperme las aguas con el propósito de que me pusiera de parto yo sola. Y funcionó. Tanto que a la 1 del mediodía ya me estaban poniendo la epidural.

Todo iba sobre ruedas hasta que nos dimos cuenta de que la epidural no hacía su papel y decidieron quitármela y administrarme la raquídea (también se pincha en la espalda). El problema vino cuando tardaron en acertar más de 40 pinchazos, acabando de dilatar los 10 centímetros, así, a lo natural.

Pero bueno, 5 minutos después mi cara era otra. Segundos después el papá pudo ver como asomaba la cabecita y aunque tuvo que salirse ya que iban a usar las palas, pronto estaría dentro poniendo a nuestra niña en mis brazos.

El momento fue una mezcla de muchas cosas. Vergüenza, ya que había unas 20 personas mirando y aprendiendo. Nervios, porque me moría por verla. Ansiedad, porque solo deseaba que todo fuese bien. Sobretodo cuando me di cuenta de que la médico que iba a asistir mi parto y meter las palas no lo había hecho nunca. Aun así, a su lado tenía muchos profesionales que la iban dirigiendo y enseñando lo cual me tranquilizó bastante. Y aunque quizás pasó por mi cabeza el pensamiento de porque tiene que aprender conmigo, he de decir que todo el personal que me acompañó ese día (matronas, auxiliares y médicos) fueron lo más humanos, agradables y empáticos que puede ser un profesional sanitario. Un 10 para todos ellos. El personal de planta fue otra historia.

Aun así todo salió genial y aunque la episiotomía fue mucho más generosa de lo que imaginé, todo había pasado y por fin éramos papás de una niña preciosa de 4.200 y 53 cm.

Ahora, que ya han pasado más de dos semanas, parece que fue ayer cuando nos dirigíamos al hospital para ingresar. Sin darnos ni cuenta, hemos superado el parto, su recuperación y las dos primeras semanas de adaptación junto a nuestra princesa. Sólo nos queda toda una vida de quererla y cuidarla… Todo un regalo.

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Sofía recién salida del cascarón 🙂

 

11 días…

 

11 días tiene Sofía.

11 días para sacar un hueco y poder escribir este post.

11 días en los que ha vuelto mi mundo del revés.

11 días para darme cuenta de lo que realmente importa.

11 días para hacerme cambiar de idea en tantos aspectos.

11 días para darme cuenta de que soy mamá y sentirme la persona más feliz del mundo entero.

11 días para conocerla, saber que le ocurre y detener su llanto.

11 días para pasar las horas muertas mirándola y comiéndomela a besos.

11 días y tan solo un segundo para enamorarme de ella.

Hoy es el día de la madre y me gustaría felicitarlas a todas, en especial a la mía por estar siempre a mi lado. Pero para regalo, el poder sentirte como yo me siento desde hace 11 días…

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Día 1: Antes de salir hacia el hospital

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Día 1: Primeros momentos con Papá

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Día 2

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Día 3: Nos vamos a casa

Día 3: Primera noche en casa

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Día 4: Primera sesión de fotos

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Día 5

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Día 6

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Día 7: Primer paseo

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Día 7: Libro de familia

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Día 7

1 (1)

Día 8: En brazos de mamá

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Día 9

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Día 10

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Día 11: Con los tíos

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Día 11: Celebrando el día de la madre

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Mis dos tesoros 🙂